Resumen charla nanomateriales

El 9 de febrero asistimos a una charla sobre nanotecnología de la mano de Miguel Ángel Fernández Rodríguez, profesor de la Universidad de Granada. En ella nos explicó algunas de las investigaciones que están realizando actualmente en su laboratorio, principalmente relacionadas con la creación de nuevos materiales utilizando estructuras microscópicas.

Una de las primeras ideas fue que las bases de todo en la naturaleza tienen tamaños microscópicos. Como ejemplo puso a los glóbulos rojos, que miden alrededor de 6 micras. También explicó que las nanopartículas están presentes en todos sitios, incluso en alimentos como la leche.

En relación con el tamaño de las partículas, explicó un concepto que resultó bastante curioso: cuanto más se divide un material en trozos pequeños, mayor se vuelve su superficie total. Para ilustrarlo utilizó el ejemplo de un cubo que se iba cortando varias veces en partes más pequeñas. Cada vez que se hacía una división, la superficie aumentaba de manera muy rápida. Según explicó, si se parte un cubo de 1x1x1 metros hasta el tamaño de un glóbulo rojo, la superficie que se obtiene supera a la superficie de la Alhambra.

Más adelante habló sobre los materiales semiconductores cuando se encuentran en tamaños nanométricos. En estas escalas tan pequeñas pueden presentar propiedades diferentes a las normales. Un caso interesante es que pueden cambiar de color dependiendo de su tamaño, algo que actualmente investigan muchos laboratorios.

Durante la charla también trató el tema de cómo algunas partículas pueden ordenarse por sí sola s. Esto tiene relación con el concepto de entropía, que puede producir estructuras organizadas. Para ilustrar su efecto enseñó un vídeo en el que había clavos dentro de una caja desordenados y que al mover la caja durante un rato, los clavos terminaban colocándose de forma ordenada. Otro ejemplo lo puso con algo más cotidiano: cereales en un bol con leche. Debido a la tensión superficial, los cereales tienden a pegarse y organizarse.

A partir de este tipo de comportamientos, explicó que una de las investigaciones que están desarrollando consiste en utilizar bolas de gel de tamaño nanométrico introducidas en agua de distintos colores. Estas partículas se organizan automáticamente formando patrones y estructuras regulares. Este tipo de estructuras también tiene aplicaciones tecnológicas, ya que mediante elementos llamados nanopilares se pueden fabricar transistores, presentes en todos los dispositivos electrónicos.

Otra manera para desarrollar nuevos materiales es la llamada bioinspiración. Este método consiste en imitar a la naturaleza. Él, en concreto, está investigando superficies hidrofóbicas, como ocurre por ejemplo en las hojas de loto o en los pétalos de rosa. La idea es intentar replicar sus propiedades en materiales artificiales y si se consigue, podrían utilizarse para captar agua del rocío de la mañana o de la niebla, filtrarla y aprovecharla posteriormente, algo que podría ayudar en zonas donde hay problemas de escasez de agua o sequía.

Para terminar, también explicó cómo se puede comprobar en un laboratorio cómo de hidrofóbica es una superficie. El procedimiento es bastante sencillo: primero se coloca la hoja o flor sobre una superficie plana; después se deposita una pequeña gota de agua con una pipeta. Finalmente se inclina la superficie poco a poco y el momento en el que la gota comienza a deslizarse permite determinar si la superficie tiene propiedades hidrofóbicas.

En general, la charla fue bastante interesante y nos permitió conocer mejor el campo de la nanotecnología y entender cómo cosas extremadamente pequeñas pueden tener un papel muy importante tanto en la ciencia como en la tecnología actual.

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